26 de mayo de 2016

Inculpada de Frank Knebel - Capítulo 1

Porque ustedes lo pidieron, Copper Ryder está de vuelta para una nueva aventura. Les traigo el primero de once capítulos del personaje creado por Frank Knebel y cuyas historias se traducen al español por primera vez en nuestro blog.

Todas las historias que he publicado están aquí



Capítulo 1

El juez Launer desdobló la hoja de papel que el oficial Bailiff le había dado y la vio por un largo momento, como si la estuviera leyendo dos veces. Después su mirada se dirigió al jurado y pasó por los rostros de las 8 mujeres y 4 hombres que lo componían.
                -Damas y caballeros del jurado, ¿es éste su veredicto?
El encargado como vocal del grupo se levantó de su silla.
                -Lo es, su señoría.
Sin expresión en su rostro el juez regresó la hoja de papel a Bailiff y ordenó
                -Que la acusada se ponga de pie.
El abogado, un hombre alto y joven que usaba lentes bifocales colocó su mano en el hombro de Sherry Johnson y los dos se pusieron de pie. El uno junto al otro, presentaban un aspecto contrastante, si bien tenían casi la misma edad, él era gangoso y tenía una apariencia más bien curiosa, caminando por las calles de Kermit cualquiera hubiera pensado que venía de fuera, pues era demasiado pálido y daba la impresión de necesitar más sol y ejercicio.
En contraste, cualquier hombre en la calle hubiera volteado en automático a ver a Sherry Johnson, su rostro con ojos oscuros era perfectamente proporcionado, con un cabello perfecto, labios rellenos y nariz aguileña. Su expresión era tal que a todos robaba una sonrisa, pero aún quien no viera su cara, hubiera disfrutado mucho su figura curvilínea. Incluso debajo del simple traje color azul marino, elegido para esconder su figura ante la formalidad de la corte, era imposible ignorar su cintura marcada, sus grandes pechos, sus caderas redondas y sus bien formadas piernas.
Al levantarse, una mano se estiró y buscó la mano de la acusada, tomándola para darle apoyo anímico. Era Copper Ryder, Sherry aceptó la mano y la agarró con fuerza. Sky Ryder, que estaba sentado junto a Copper, no pudo evitar notar el atractivo casi virginal de la joven acusada, que era una cabeza más baja que el abogado que estaba a su lado, y que sostenía la mano de su sobrina.
                -“El presidente del jurado leerá el veredicto”, indicó el Juez Launer.
                -“Nosotros, El Jurado, encontramos a la acusada, Sherry Johnson, culpable.”
En su lugar, Sherry Johnson se conmocionó, vio a su abogado incrédula y apretó aún más la mano de Copper. Sky Ryder dio una ojeada a la corete, había muchas mujeres como espectadoras, y todas sonreían, lo mismo hacían algunas de las mujeres del jurado. Los hombres estaban sin expresión, incluido el antiguo jefe de Sherry, John Wilberforce del Banco Ganadero de Kermit, quien se sentaba bajo la vigilante mirada de su esposa.
Mientras el juez agradecía al jurado por su tiempo y esfuerzo, Sky consoló con su mano a su incrédula sobrina, la joven se volteó para hacer un comentario en voz alta, pero Sky la calló con un gesto de su cabeza.
El jurado dejó la sala.
                -“Su señoría, la defensa va a apelar el veredicto”, dijo el alto y joven abogado.
El juez Launer tomaba notas del caso en una libretita de hojas amarillas.
                -“Enterado, señor Paulson”, dijo sin dar mayor importancia al tema. Después levantó la mirada para ver a Sherry y a las otras caras en la sala, y volvió a tomar la palabra.
                -“El jurado ha alcanzado un veredicto de culpable en el caso, un veredicto que parece, por lo que sabemos, justificable por ley. Sin embargo, hay parte de la evidencia presentada aquí que me causa conflicto, así que voy a retrazar mi sentencia por una semana. Esto dara un plazo para que haya más investigación por parte del sheriff, y para presentar nuevas pruebas. La corte informará a las partes interesadas sobre la hora para determinar mi sentencia, en una fecha que será…”
El juez pasó unas pocas hojas de un calendario que tenía.
                -…”El próximo miércoles 23”.
El fiscal se puso de pie.
                -“Señoría, debido a que la acusada no tiene lazos con esta comunidad, solicitamos que sea mantenida en prisión preventiva hasta el día de la sentencia”.
El juez vio a Sherry una vez más, puso una mirada pensativa y asintió.
                -“Aunque lo lamento, bajo las circunstancias la solicitud del señor Hazen es válida. La acusada permanecerá bajo custodia. La cesión queda cerrada”.
Los asistentes ordenaron a los asistentes levantarse, mientras el juez salía de la sala.
Sherry volteó a ver a Paulson.
                -“¿Qué sginifica esto Bill?
Paulson se veía confundido, pero intentó reconfortar a la chica colocando su brazos sobre sus hombros.
                -“Quiere decir que, por el momento, vas a estar en la cárcel.”, respondió suavemente.
Sherry se sintió horrorizada.
                -“Pero yo no lo hice Bill, no lo hice”, protestó, “¿cómo pueden encerrarme por algo que no hice?”
La oficial Amy Cole dio un paso al frente. Excepto por sus ojos azules, era muy similar a Sherry en altura, complexión y belleza. En su mano derecha, la oficial Cole llevaba un par de esposas. Sherry perdió el aliento al verlas.
                -“¡Ay no!” suplicó, “no ahora, no me las pongas enfrente de todo el mundo.
Sky Ryder vio a la oficial con una mirada compasiva.
                -“¿Son realmente necesarias Amy?”, preguntó.
La oficial Cole pareció confusa unos segundos.
                -“Eso me temo Sky, algunas de las personas… prominentes de la ciudad han estado acusando al Departamento de ser muy permisivos con la señorita Johnson por ser tan… joven”.
Sky, comprendió que por “personas”, Amy quería decir mujeres, y por “joven” quería decir atractiva. Lo que había visto en los rostros de las asistentes a la corte confirmaba esto.
                -“Estaremos a tu lado Sherry”, dijo Copper con seguridad, “haremos todo lo que podamos para probar tu inocencia, ¿verdad tío Sky?”
Sky asintió.
                -“Claro que lo haremos, y por lo que el juez Launer dijo, parece que el también cree en tu inocencia. Trata de ser valiente, y danos un poco de tiempo.”
Sherry parecía estar a punto de llorar, pero asintió con firmeza, volteó a ver a la Oficial Cole y extendió sus manos para que la esposara.
                -“Lo siento señorita Johnson”, dijo Amy con gentileza, “tengo que esposar tus manos a la espalda.”
Sherry volteó con ojos llorosos primero a su abogado, luego a Sky. Éste sonrió ligeramente y asintió. Ella asintió de vuelta, parpadeo para contener las lágrimas y, volteando de espaldas, presentó sus manos a Amy, quien se las encadenó en la espalda.
De entre las personas que salían de la sala, una voz de mujer se escuchó.
                -“Asegúrese que las esposas estén bien apretadas oficial.”
Todos voltearon, pero nadie parecía saber quien había hablado, tras unos segundos de pausa, el movimiento se reanudó.
Sky y Copper voltearon a ver a Sherry, temiendo que el grito terminara de quebrarla. Pero la joven pareció fortalecerse por el grito, y mantuvo la cabeza en alto.
                -“Vámonos oficial”, dijo tranquila.
Amy Cole la tomó de un codo y la condujo hasta la puerta de los prisioneros, a un costado de la sala.




Sky aún sacudía su cabeza cuando salieron andando de la corte y se detuvo en los escalones, bajo el brillante y cálido sol de octubre. Copper estaba furiosa.
                -“¿Alguna vez has visto algo tan despreciable tío Sky? Esa mujer regodeándose de que estuvieran esposando a Sherry. Quiero decir… el hecho de que sea joven, bonita y soltera no la convierte en una criminal”.
Sky tomó el sombrero vaquero que llevaba en su mano y se lo puso en la cabeza. Desentonaba un poco con su traje de etiqueta negro. Aquellos acostumbrados a ver a Copper con camisas de cuadros y jeans, también podrían preguntarse quién era la hermosa joven que hoy aparecía en un vestido amarillo y tacones.
                -“Desafortunadamente Copper, hay gente que cree que cualquiera que es guapo tiene las cosas fáciles en la vida. Y no puedes culpar a algunas de esas mujeres mayores de sentir envidia cuando sus maridos ven con demasiado interés a una chica tan linda.”
                -“Pues no sé por qué se sienten amenazadas”, argumentó Copper, “Todos saben que algunos hombres casados han intentado salir con ella, pero Sherry nunca se lo ha permitido a ninguno de ello. Las esposas de Kermit no deberían tener motivo de queja.”
Sky sonrió por la apasionada defensa de su amiga que su sobrina hacía.
                -“Sherry tiene suerte de que seas su amiga”.
Copper frunció el ceño.
                -“Al contrario, yo soy quien tiene suerte de que ella sea mi amiga. A pesar de ser tan hermosa y ser de dos generaciones arriba en mi escuela, ella siempre me trató bien. Y es la única que no se burló cuando averiguo mi verdadero nombre”, dijo Copper bajando la voz “… Coppelia.”
A pesar de la seriedad de la conversación, Sky rió.
                -“No se puede negar que tus padres tenían un gusto raro con los nombres”
Contra su voluntad, Copper sonrió.
                -“Papá era tu hermano, ¿heredaste tú el mismo gusto?”
Sky la vio dubitativo.
                -“Será mejor que no te diga el nombre que sugerí cuando naciste.”
Copper estaba a punto de continuar la discusión demandando saberlo, pero de pronto su semblante se tornó sombrío.
                -“Sherry la ha pasado mal con sus dos padres muriendo en los últimos cinco años, ¿crees que a eso se refería el fiscal cuando dijo que no tenía lazos con la comunidad?”
Sky asintió, y Copper se cruzó de brazos y se puso furiosa.
                -“Eso es horrible, ser castigada y humillada por tener mala suerte”.
Sky siguió asintiendo.
                “Pero también le da a la gente una razón para pensar que eso la llevó a actuar mal, y a buscar hacerse de dinero fácil. Aquí en el oeste nos lo tomamos como algo muy personal cuando alguien roba dinero del banco. Probablemente venga de los días en que los robos de forajidos podían causar que empresas e incluso pueblos enteros desaparecieran.”
Sy se dio cuenta de que su sobrina necesitaba encontrar algo que le diera esperanza.
                -“Tenemos que ir a recoger a El Colibrí en un par de horas al taller del aeródromo. Eso nos da suficiente tiempo para buscar algo de comer en la cafetería de Jeb, y platicar con Winch para ver qué podemos hacer por Sherry, ¿qué te parece?”
Copper intentó mantenerse triste, pero no pudo evitar sonreír y asintió.
                -“Muy bien tío Sky, se que podemos descubrir la verdad”.





Sin embargo, algo si había pasado con Sherry Johnson. Los gritos de odio en la corte, y las miradas celosas de todas las “mujeres decentes” de la corte, la habían convencido de que la ciudad estaba en guerra con ella, y que incluso disfrutaba verla en problemas. Mientras la oficial Cole la conducía por el corredor, un plan desesperado, que en nada parecía algo que hubiese hecho antes, empezó a formarse en su cabeza. Sherry bajó la velocidad de sus pasos y dejó que su cabeza se fuera hacia el frente.
                -“¿está usted bien, señorita Johsnon?”, preguntó la policía.
                -“T… tengo algo en mi estómago”, respondió Sherry mareada, “me duele”.
Una preocupación sincera se mostró en el rostro de Amy.
                -“Vamos, la enfermería del condado está más adelante.”
Sherry asintió, respiraba con dificultad y tenía sus ojos casi cerrados. Caminaron un poco más cuando se reclinó y soltó un quejido.
                -“Aguanta, sólo unos pasos más, puedes hacerlo.”
Sherry asintió, dio unos pocos pasos inseguros más, pero acabó por desfallecer, dejándose caer sobre la oficial. Amy trató de levantarla, a la vez que llamó a la enfermera.
Una linda mujer de cabello castaño y rostro alegre de unos 28 años que vestía un blanco uniforme de enfermera apareció en la puerta. Ruth Leeson era una antigua bailarina que se había dedicado a la medicina cuando una lesión en la rodilla puso fin a su carrera artística.
                -“¿Qué pasa?”, le preguntó a la oficial.
                -“No lo sé”, respondió Amy, “de repente le dolió el estómago y se desvaneció”.
Sherry soltó otro quejido y se inclinó más, de modo que estaba prácticamente arrodillada.   
            -“Vamos a llevarla adentro para examinarla” ordenó Sherry, “será mejor que le quites las esposas para que podamos alzarla”.
La oficial Cole asintió y se agachó liberando a su prisionera. Mientras ella y la enfermera trataban de levantar a Sherry, Amy alcanzó a ver que el estuche donde guardaba su arma estaba suelto. Antes de poder cerrarlo, Sherry se inclinó de nuevo y cayó al suelo. Cuando ella y la enfermera trataron de levantarla de nuevo, Sherry se alzó por si misma con un rápido salto. En su mano tenía el revolver de Amy. Lo movió de lado a lado, apuntando a las dos sorprendidas mujeres.
            -“Muy bien enfermera”, dijo con la respiración agitada, “cierre la puerta”.
Ruth Leeson obedeció, mientras Amy Cole alzaba sus manos.
            -“calmada, no hagas nada que vayas a lamentar”, dijo la policía, “nadie ha sido lastimado, sólo dame la pistola y podemos olvidar todo esto”.
            -“No te voy a dar el arma, así que olvídalo”, respondió Sherry, quien se veía agitada pero en control de si misma. “Lo único que voy a lamentar sería quedarme en esta ciudad, que me acusó de robar un dinero que nunca tomé, y la que pensé que me encontraría inocente en un juicio justo. ¡No voy a ir a prisión por el crimen de otra persona!”
            -“Pero esto no te va a servir de nada”, dijo Ruth, quien había echado la llave a la puerta y ahora estaba de pie junto a Amy, también con las manos alzadas. “no hay manera de que puedas dejar este edificio”.
            -“Tienes razón, yo no puedo salír… Pero tú sí”.
Sherry tragó saliva, como si estuviera juntando valor.
            “¡Desvístanse!”, ordenó.
Amy Cole empezó a desabotonar su camisa del uniforme, Ruth vio a la oficial de reojo y siguió su ejemplo. Mientras las dos mujeres se quitaban la ropa, Sherry jaló la silla del escritorio de Ruth al centro de la sala, y agarró el botiquín de primeros auxilios de la pared.
            -“¿Hay vendas aquí?”, preguntó.
            -“Allá”, indicó la enfermera señalando a un gabinete de metal.
Sherry lo abrió y sacó varios rollos. También recogió las esposas que Amy había dejado sobre la mesa de examinación. Sus dos prisioneras ahora estaban cubiertas sólo con sus sostenes y sus calzones.
            -“No se desvistan más”, indicó Sherry, quien le dio las esposas a Ruth. “esposa las manos de la oficial a su espalda”.
Amy se volteó y presentó sus manos a Ruth, la enfermera la encadenó e, instruida por Sherry, apretó las esposas un par de clicks más.
            -“Lamento tener que hacerle esto oficial, usted ha sido buena conmigo, y yo me aproveché para engañarla. Ahora tengo que asegurarme que esas esposas están bien apretadas, tus manos quietas y que no puedas irte a ningún lado”.
Le dio un rollo de vendas a Ruth.
-“Métele eso en la boca, y luego cúbrelo con cinta”.
Ruth no tuvo otra opción más que obedecer, cuando se vio que era iposible meter todo el paquete en la boca de Amy, Sherry le permitió cortar un trozo para reducir el tamaño. Luego Ruth cortó varias piezas de cinta adhesiva y selló con ellas la boca de la policía. Dándole otro paquete de vendas, Sherry le ordenó que lo usara para atar los brazos de Amy a su cuerpo, pasándolo arriba y debajo de su busto, y sobre su cintura.
            -“Ahora ayúdala a sentarse en la mesa”.
Ruth ayudó a la mujer atada a subirse a la mesa de examinación, y bajo órdenes de Sherry le amarró las piernas con más vendas. Amy Cole se quedó sentada e indefensa, observando en silencio mientras la fugitiva dedicaba su atención a la enfermera.
            -“Siéntate en la silla”, le dijo señalando con su mano libre.
Ruth se sentó.
            -“No creas que vas a…” empezó a decir
            -“Cállate”, la interrumpió Sherry, “pon tus manos a la espalda”.
El respaldo de la silla era lo suficientemente estrecho para que Ruth pudiera rodearlo con sus brazos sin esfuerzo. Sherry cruzó las muñecas de la enfermera y empezó a atarlas con cinta.
            -“Si pensabas decirme que este plan es una locura, no hace falta que lo hagas”, comentó Sherry mientras la amarraba, “es la locura más grande que he hecho en mi vida, pero ya empecé y no puedo arrepentirme. Sólo me da gusto que no haya tenido que lastimarlas”.
Una vez que terminó de amarrar las manos de Ruth dejó la pistola en el escritorio, y le amarró las piernas con más cinta. La joven enfermera la vio sin preocupación y con un poco de solidaridad.
            -“¿Qué planeas hacer?”
            -“No estoy del todo segura. Como me dijiste, puede que ni siquiera logre salir del edificio. Pero creo que sé quién robó realmente la idea, y voy a intentar probarlo.”
Al terminar con sus piernas, Sherry siguió trabajando para atar a Ruth a la silla, e hizo un trabajo completo, sujetando su cuerpo en su cintura, debajo y arriba de sus pechos y sobre su regazo. Finalmente tomó el sobrante de vendas que no habían cabido en boca de Amy.
            -“ Lo siento, pero voy a tener que amordazarte también”
Ruth asintió y abrió la boca para permitir que se la rellenara, no sin antes desearle buena suerte.
Sherry llenó bien su boca y luego completó la mordaza sellando sus labios con cinta. Después, usó más de esta para taparle los ojos. Tras terminar con la enfermera, volvió a atender a Amy, la recostó y usó más cinta para conectar sus tobillos a sus manos esposadas, luego también le tapó los ojos.
            -“Por favor, trara de mantenerte sobre la mesa, no te caigas y lastimes tratando de hacer algo heroico”.
Sin poder verla, Amy asintió.
Con sus prisioneras bien inmovilizadas, Sherry se quitó su traje y se puso el uniforme de Amy, pues la chica había notado su parecido físico a la oficial. Lo único que no combinaba era el color y largo de su cabello, así que Sherry se recogió el pelo en un chongo y lo tapo con el sombrero. Buscando en el bolso de la enfermera, encontró un par de lentes de sol, que deberían ser suficientes para hacerla pasar desapercibida frente a cualquier persona que no observara demasiado.
Sherry puso la pistola en el cartucho del cinturón que ahora llevaba, y se dirigió a la puerta.
            -“Realmente lo siento por dejarlas así. No se preocupen, en la tarde haré una llamada telefónica a la corte para asegurarme de que alguien las encuentre al rato”.
Se asomó al pasillo, estaba vacío, así que salió, cerró la puerta y caminó hacia la salida, empujando la puerta para encontrarse con la brillante luz del sol.




3 comentarios:

  1. Interesanteee para cuando la segunda parte grande😍😍 en q capítulo es capturada cooper?

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    Respuestas
    1. Voy más lenta con esta historia, tengo mucho trabajo y apenas ando empezando con el capítulo 2. En este caso hay mucha acción de bondage, pues son un total de 12 episodios. Ya le llegará el turno a Copper, pero antes tendremos a otras damiselas, víctimas inocentes de la circunstancias

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  2. Ahh oka puchaaaa 😞 esperaremos entonces, apuratee we perdon, ah sii?? ahh super igual ya quieroo saber como estara atada y amordazada cooper ojala con sus calctines ❤😊 saludooos y gracias!!

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